Cómo conseguir la eficiencia energética en casa: La domótica

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Los hogares españoles viven una época aciaga pues el precio de la energía está cada vez más alto y muchas familias no pueden gestionar la factura eléctrica. Cada vez hay más familias que viven en el umbral de la pobreza energética.

Según un estudio de Médicos del Mundo, hasta 6,8 millones de personas en España (y hasta un tercio de la población mundial) están afectadas por la pobreza energética. La lucha contra el cambio climático también contempla el objetivo de reducir la pobreza energética. En este sentido, el Gobierno propuso en 2019 la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética. El programa estaba diseñado para detectar las causas, aportar soluciones desde la Administración y garantizar el ejercicio efectivo del derecho que toda la ciudadanía tiene a la energía. Ni la pandemia, ni la crisis energética provocada por la Guerra en Ucrania, lo está poniendo fácil.

Luego está el despilfarro energético. Hay muchos hogares que están constantemente gastando energía innecesariamente. Hay dos formas de despilfarrar energía: con el mal uso humano y por la mala construcción de la vivienda.

Despilfarro energético por mal uso

En el primer caso, se trata de tener un buen comportamiento de eficiencia energética, es decir controlar el consumo energético de casa, optimizarlo para reducir así el gasto y rebajar la factura de la luz. Hay algunas prácticas sencillas de realizar para reducir el gasto energético.

El uso de los electrodomésticos

Lo primero sería revisar que la mayoría de electrodomésticos en casa sean altamente eficientes en su consumo eléctrico. Eso se contempla a través de la etiqueta de eficiencia energética. Si el electrodoméstico está etiquetado con una categoría A serán mucho más eficientes que si llevan la G. De hecho, el A+++ presenta un consumo energético un 25% inferior al que significa el G.

Acciones contra el despilfarro energético humano

Luego están las pequeñas acciones cuotidianas que ayudan a reducir el consumo de electricidad.

  • No poner platos calientes en la nevera pues las obliga a trabajar aún más (y consumir más energía) para enfriar el plato. Además, una vez al año es recomendable, descongelar el congelador para impedir que se haga escarcha, esta capa aislante que provoca que el congelador tenga que aumentar el gasto eléctrico hasta un 20%.
  • Reducir la temperatura de la lavadora. Pasar de 60 a 40 grados, reduce el consumo un 25%. Y, por supuesto, poner la lavadora solo cuando esté llena y evitar el uso de la secadora también ayudará en gran medida a controlar el consumo energético.
  • Poner siempre el programa eco en el lavavajillas. Estos reducen el consumo hasta un 45%.
  • Desenchufar los cargadores de los móviles de la corriente siempre que no estén ejerciendo su función.
  • Apagar el ordenador siempre que no vaya a ser usado. No solo ahorramos energía, sino que cuidamos de darle una vida más larga al disco duro. Además, hay quienes poner un temporizador al router para que a cierta hora de la noche se desconecte y evite que siga gastando energía de una manera inútil.
  • Usar siempre que se pueda la luz natural y evitar encender la luz de las lámparas. Asimismo, hay que usar siempre que se pueda bombillas led ya que consumen un 80% menos de electricidad para ofrecer la misma luz.

Despilfarro energético debido a la construcción de la casa

Cuando hablamos de la pérdida de energía de una casa debido a su construcción, nos referimos a todo el calor que se escapa hacia el exterior. Son viviendas que no cuentan con un aislamiento térmico adecuado y por eso la energía se va:

  • Hasta un 30% se escapa por el tejado o cubierta.
  • Por las fachadas se fuga en torno a un 25% del calor.
  • Por el suelo se va un 10%.
  • Un 10% se fuga a través de las ventanas.
  • Y el despilfarro de un 20% es debido a puentes térmicos o una ventilación incorrecta.

Optimizar el gasto de luz con la orientación de la casa

La clave para evitar las pérdidas de energía en tu casa está en aprovechar al máximo la orientación solar sobre la vivienda. En este sentido, si se opta por una residencia en construcción o de uso nuevo vale la pena tener en cuenta la orientación al sol para que se pueda aprovechar al máximo la luz solar. La buena orientación de la casa repercutirá en un menor gasto de calefacción y aire acondicionado.

La importancia de los materiales de construcción

Por otro lado, los materiales de construcción de una casa serán vitales para evitar la fuga de energía. Dentro de los materiales de construcción sobre todo tendrá mucha relevancia el aislamiento térmico. Una casa bien recubierta con un aislamiento térmico de alta eficiencia ayudará a reducir el consumo de calefacción o aire acondicionado. Los materiales pueden ser sintéticos como el poliestireno, lanas minerales como las lanas de roca o aislantes naturales como el corcho, entre muchos más.

El Plan del Gobierno para rehabilitar las viviendas

En este sentido, el Gobierno ha lanzado este año el Plan de Rehabilitación de Viviendas con vistas a realizar 510.000 acciones de rehabilitación energética en todo tipo de casas y edificios antes del 2026. El planteamiento de máximos es actuar sobre un máximo de 9 millones de hogares para renovar el parque de viviendas más antiguo de Europa, con casas de 45 años de media.

El envejecimiento de estas casas significa que consumen entre un 15% y un 75% más de electricidad y calefacción y que emiten entre un 10% y un 35% más de CO2 a la atmósfera. En este sentido, la rehabilitación se hace cada vez más necesaria. El Plan destina unos 3.400 millones de euros y vendrán de los fondos Next Generation de la UE. Pero la utilización de estos fondos tiene que cumplir los compromisos fijados:

  • Reducir al menos un 30% el consumo de energía no renovable
  • Descarbonizar y bajar la demanda de calefacción y refrigeración al menos un 7%.

La domótica, clave para la eficiencia energética en casa

La rehabilitación de estas viviendas se plantea a través de la rehabilitación de fachadas y revestimientos, pero también cabría la posibilidad, ya que la casa está en obras, de añadir una serie de instalaciones tecnológicas que harían de la casa más… inteligente y eficiente. Una smart house es el mejor ejemplo de casa eficiente, donde el consumo energético está controlado en aquellos puntos de la casa donde más se puede despilfarrar.

La domótica en el mundo

Estamos hablando de la domótica, palabra que deriva del latín y que está formada por domus (casa) y el prefijo –tica (automática). La domótica hace referencia a todo aquel sistema tecnológico aplicado a lasa que busca mejorar el confort, la seguridad y la eficiencia energética.

Un hogar con domótica puede disminuir el consumo eléctrico hasta un 30%. La domótica está cada vez más instalada en las casas. En Estados Unidos es una realidad, pero aquí vamos poco a poco. Aún así, cada vez hay más hogares, sobre todo de obra nueva donde se instalan varios artefactos domóticos para conseguir un mayor ahorro energético.

Ventajas de tener una smart house

Los expertos en eficiencia energética de IDEA (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) publicaron en 2008 una guía titulada Cómo ahorrar energía instalando energía en su casa y aún  es plenamente vigente. En ella se especifica la contribución de la domótica al ahorro de electricidad.

Los beneficios son:

  • Controlar y gestionar la iluminación de la vivienda y la conexión de los electrodomésticos de manera inteligente.
  • Mediante la monitorización de los aparatos podremos controlar los consumos y mejorar la eficiencia energética.
  • Aporta mayor seguridad a través de sistemas de alarmas anti incendios, de movimiento, etc.
  • Aportan confort a la vivienda controlando la climatización, ventilación e iluminación.
  • Es una tecnología de fácil acceso e instalación (plug and play).

Control del consumo de luz, gas y agua

Aunque para algunos las smart houses les suene a ciencia ficción, ya hay muchas casas que disponen de algún sistema domótico. Los sistemas que permiten controlar y monitorizar a distancia el funcionamiento de algún electrodoméstico sirven para gestionar el consumo energético al dedillo. Hasta se puede monitorizar el tope de energía a consumir de estos electrodomésticos y si se supera, dar la orden de desconectar según que aparatos.

Asimismo, igual que pueden desconectar los sistemas a distancia de manera automática, también se pueden conectar si así se monitoriza. Esto es básico para la calefacción o el aire acondicionado. Si contamos que dentro de media hora llegaremos a casa se puede programar que justamente ahora se encienda la calefacción o el aire para que al llegar a casa, la temperatura sea la más confortable posible. La regulación de la temperatura de manera automatizada es sin duda uno de los grandes avances de la domótica e igual pasa con la luz y el agua. También se pueden controlar a distancia.

Todos estos sistemas inciden de una manera directa en la regulación del consumo de luz, gas y agua en el hogar. Según el IDEA, la domótica puede significar un ahorro del 39% en calefacción, del 27% en agua caliente, un 12% en electrodomésticos, un 9% en la luz de casa y el 2% en aire acondicionado. Cifras que a lo largo pueden significar un gran ahorro en la cuenta de gastos de la casa. Y aunque algunos dice que eso de instalar domótica es caro, está claro que a la larga, el ahorro es considerable.

 

 

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