El target infantil, el más sensible para la publicidad y con más inversión

target infantil
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¿Cuántas veces hemos pedido insistentemente de niños aquel pastelito, aquella chocolatina hasta que nuestra madre o padre nos la comprara? Pues resulta que para los marketeros esto tiene un nombre: Pester power, el poder de molestar. Y sin duda las marcas tienen en cuenta el peso de los niños a la hora de comunicar y situar sus productos. El target infantil es muy poderoso y cada vez se tiene más en cuenta a la hora de lanzar campañas de publicidad. De hecho, el pester power ha evolucionado hacia una escucha más activa de los padres frente al ruego insistente del niño. El niño ya forma parte del clan familiar a la hora de hacer la compra. Los hijos son cada vez más influyentes en las decisiones de compra. El target infantil se hace cada vez más interesante. Con los riesgos que ello conlleva.

target infantil
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El poder de decisión de compra de los niños

Para aquellos que tengan niños (desde los cinco en adelante), sabrán que desde bien pronto están con las tablets, móvil, que son consumidores digitales nativos. El acceso al multipantalla hace del niño muy vulnerable a la publicidad y ésta no está regulada como debiera. Aquí no hay horarios infantiles, ni nada que proteja especialmente al niño. Y teniendo en cuenta el poder que están ganando los niños en la toma de decisiones de compra, las marcas ven en Youtube (sobre todo) y otras redes sociales el canal idóneo para transmitir mensajes publicitarios bien segmentados para el target infantil.

Y ya hay cifras del mercado publicitario infantil. Actualmente algunos estudios demuestran que las marcas están gastando cerca de 1.000 millones de dólares en este tipo de campañas. Y un estudio de la prestigiosa PwC (PriceWaterhouseCoopers) estima que en 2021 la publicidad destinada al target infantil moverá en todo el mundo unos 1.700 millones de dólares. El interés de las marcas es creciente.

niños susceptibles publicidad
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Por eso hay que tener conciencia más que nunca de lo vulnerable que son éstos frente a la publicidad. Y todos, padres y marcas, deben ser responsables de lo que dejan ver y lo que emiten. Ya ha habido casos flagrantes de mala praxis, como el de la app para niños de Youtube que incluía publicidad inapropiada. Pero no se hizo nada al respecto y luego pasó al olvido. El poder del mercado es muy grande y el dinero que mueven (y moverán) asusta. Pero las administraciones deben velar por la seguridad de los infantes y no permitir ciertas prácticas que puedan terminar haciendo de estos niños consumidores sin conciencia. Sólo hace falta recordar la pasividad con que los gobernantes tratan el tema de los anuncios de las casas de apuestas. Hay que ser más responsable o la sociedad del futuro será como la que nos describían en la preciosa Up