Por qué debemos acabar con la #Tasarosa

No solo son los salarios, ni las oportunidades laborales. No solo son los abusos sexuales, no solo es la cosificación de la mujer. La discriminación sexual afecta a algo tan cuotidiano como es la compra de la semana. No es lo mismo hacer una compra para un hombre que para una mujer.

La cuestión de género también incide en la política de precios de muchas empresas. Sobre todo, aquellas que se encargan de productos de higiene personal, donde las diferencias de género se hacen más evidentes. Así pues, si vas a comprar puedes encontrarte con que unas cuchillas de afeitar para hombre (en pack de 15) vale 7 euros y que un pack de cuchillas de afeitar para mujer (en pack de 5) cuestan 3 euros y medio. Son cuchillas de afeitar, ¿realmente hay alguna diferencia técnica o de innovación tecnológica que sea especialmente para mujeres? Lo mismo sucede con los desodorantes, las cremas de afeitar, los jabones y las colonias. Las mujeres siempre pagan más por los mismos productos o parecidos. LA TASA ROSA EXISTE Y ES PROFUNDAMENTE INJUSTA.

Tasa Rosa

Por lo que se ve, este problema de la Tasa Rosa ya existe desde hace tiempo y en Estados Unidos ya han puesto el grito en el cielo. La Universidad de California calculó que las estadounidenses pagan cerca de 1.400$ (unos 1.276€) más al año que los hombres por productos similares. En Francia, la Asociación Georgette Sand, una asociación feminista que empezó una campaña contra la Tasa Rosa, consiguió que la Asamblea Francesa se fijara en ellas y que regularizara esta discriminación de precios.

Pero en España vamos un poco más lentos. La Tasa Rosa aún persiste en muchos productos y servicios y aún no se ha planteado ninguna solución. Si una mujer quiere unos zapatos, le van a costar un 7% más que los de hombres. Si quiere un reloj, deberá abonar de media un 24% de más que si lo hiciera un hombre. De hecho, laFederación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios en Acción (FACUA) ha determinado que en los supermercados españoles existen diferencias de hasta un 171%, en detrimento de ellas, en el coste de, por ejemplo, las cuchillas de afeitar/depilar.

Tasa Rosa

Las marcas se excusan en que todo se debe a la ley de la oferta y la demanda y que hay un sobrecoste derivado de la publicidad y del packaging porque, según ellos, deben esmerarse más en este sentido para captar la atención de las mujeres. Pero unas cuchillas de afeitar son unas cuchillas de afeitar y por más que te las pongan en una urna dorada no las dejarás de comprar cuando las necesites.

La denuncia está hecha, pero hay que difundirla en todos los canales. Hay que hacer correr la voz y decirlo de manera clara: la #TasaRosa debe desaparecer. Entre todas y todos podemos hacerlo.